TRATADO DE LIBRE COMERCIO DE NORTEAMÉRICA Y LA SOBERANÍA DE MÉXICO
Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán *
¿Las megápolis sustituyen a las naciones? No, o no sólo. También las incluyen y les reasignan funciones, límites y posibilidades. Países enteros se convierten en departamentos de la megaempresa neoliberal. El neoliberalismo opera así la DESTRUCCIÓN/DESPOBLAMIENTO por un lado, y la RECONSTRUCCIÓN/ REORDENAMIENTO por el otro, de regiones y de naciones para abrir nuevos mercados y modernizar los existentes .
Siete Piezas del rompecabezas mundial, Marcos, 1997.
Introducción
Schütte.
Esta es la crónica de los efectos de un atropello más contra la soberanía de México, que ya lleva 13 años, legalmente instaurado. Lamentablemente no es el único en la muy desventajosa relación histórica de México con los Estados Unidos, por lo que en la primera parte de este ensayo se documenta, a vuelo de pájaro -por cuestiones de espacio- otros atentado contra el país por la potencia del norte. De los poco conocidos Tratados de Bucareli a la instrumentación del modelo neoliberal. También nos aproximamos al significado desde la ciencia política al término soberanía. Nos detenemos en lo que prometía el Tratado de Libre Comercio (TLC) y lo que logró.
Los antecedentes en el siglo XIX y XX del dominio geopolítico en el que los Estados Unidos, demuestran que lo han practicado todo para lograr El destino manifiesto, en la que pasado acciones como: la intervención militar directa, inversiones económicas con grandes beneficios, sistemas de inteligencia desestabilizadores, penetración cultural, influencia en políticas públicas e incluso manipulación electoral.
Sin embargo, la firma e implementación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica tiene características peculiares en esta evolución histórica, a saber:
El TLC es absolutamente injusto por las inequidad de los países, se dice en Derecho que no hay mayor injusticia que tratar como iguales a los que no lo son. Por lo que la perdida de soberanía es casi inmediata.
Desarrollo
1.- Sobre la soberanía
Para algunos autores de de ciencia política (Duverger: 1980) la soberanía es el valor fundamental del Estado. La soberanía es el poder de gobernar, por un periodo de tiempo- no ilimitado como en la formación de los Estados-nacionales- a una comunidad o población; es el poder supremo hacia adentro de un territorio delimitado. La idea de hacia adentro marca un plano de límite territorial: la soberanía tiene un marco geográfico en el que se toman decisiones de gobierno autónomas.
La soberanía jurídica es la primacía de un orden jurídico sobre otros órdenes del derecho.
El aspecto interno implica que el pueblo se otorga su propio orden jurídico sin que nadie le señale cómo debe de ser éste; los hombres libres deciden su forma de gobierno que nombran a quienes van a dirigir los órganos de la estructura política de acuerdo con la leyes, que son la expresión de la voluntad popular. Sí el aspecto interno consiste en la facultad exclusiva de un pueblo de dictar, aplicar y hacer cumplir las leyes. Con frecuencia este conjunto de leyes estructurales queda definido en una Constitución Política.
En el caso de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, producto de un proceso histórico de más de 100 años de evolución, el concepto de soberanía queda expresado en los artículos 39, 40 (prácticamente sin modificaciones desde 1917) y 41.
En el artículo 39 se afirma que "la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo". Lo que implica la facultad del pueblo de hacer leyes, aplicarlas y a su autodeterminación de escoger y modificar la forma en que ha de ser gobernado.
El artículo 40 señala: "Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental".
El artículo 41 de esta Carta Magna da cuenta de cómo se ejerce esa soberanía en los poderes de la unión y documenta el papel de los partidos políticos en la participación democrática.
Como resulta obvio en la Constitución Política mexicana, no se pone en juego esta soberanía por ninguna forma de tratado o acuerdo internacional con país alguno.
2.- Antecedentes: Una muy breve historia de una pérdida de soberanía.
El tratado de Libre Comercio de Norteamérica no fue el primer atentado violatorio de la soberanía nacional. Antes de las más de ciento cincuenta intervenciones armadas que tendrá Estados Unidos sobre el territorio, la población, el gobierno y la soberanía mexicana en dos siglos de vecindad, la tentación del gobierno norteamericano sobre México era evidente desde la segunda década del siglo XIX. A punto de finalizar la independencia, la mente luminosa de Fray Servando Teresa de Mier ya detectaba que los errores de los españoles en relación a los Estados Unidos tendrían consecuencias funestas para el país. Gastón García Cantu señala: Mier advirtió además, el peligro que representaban los norteamericanos. Ve, sin duda el primero y el único en su tiempo (1820), que la perdida de aquellos territorios, por invasión o tratado de España era un despojo a México.
Mucho saqueo, robo de territorio, guerras y por supuesto, perdida de soberanía pasaron por el siglo XIX en la relación siempre ventajosa de los Estados Unidos hacia México que no supo, no quiso o no pudo contener el embate del Destino Manifiesto Norteamericano ya proclamado como visión clara y táctica del país
Al finalizar la lucha armada de 1910 a 1920 conocida como Revolución Mexicana el gobierno de Obregón (1921-1924) necesita el reconocimiento de los Estados Unidos de Norteamérica, perdido por la afectación de intereses norteamericanos en el largo proceso de la guerra. Pero este país había puesto como condición para reestablecer las relaciones diplomáticas la derogación del artículo 27 de la Constitución Política Mexicana. El invicto general mexicano ahora en el gobierno no cede, sobre todo por lo frágil que es en cuanto a contexto interno.
Sin embrago, el mensaje de buena voluntad para el restablecimiento diplomático, se notará en cosas no menos importantes: en 1921 la Suprema Corte de Justicia mexicana falla a favor del Texas Oil, lo que genera precedente para la no aplicación retroactiva del artículo 27 en relación a la propiedad soberana del subsuelo de México.
La presión sigue. En 1923 el gobierno norteamericano va por más y en agosto se celebran las conferencias de Bucareli. El presidente Obregón gana y pierden los tratados firmados: consigue el ansiado reconocimiento pero es tildado de entreguista a los Estados Unidos. Enrique Krauze (2000) los describe de siguiente manera: "los tratados de Bucareli contienen dos pactos, por el primero los dos países se comprometían a conformar dos comisiones mixtas de reclamaciones, una por daños sufridos por personas físicas y morales norteamericanas; y otro por daños mutuos causados a partir de 1968".
En esos acuerdos los norteamericanos también consiguen la inmunidad ante el artículo 27(que otorga derecho soberano a la nación del suelo, subsuelo y espacio aéreo) en materia petrolera y la no menos valiosa indemnización a norteamericanos por la expropiación agraria. Estos tratados de Bucareli por ser un pacto extra oficial es absolutamente violatorio a la constitución de los estados unidos mexicanos.
Para muestra basta ver un ejemplo del tono en que se redactaron estos tratados de Bucareli en forma indigna y anti-soberana:
"El gobierno de México desea que las reclamaciones sean falladas de esta manera, porque México quiere que su responsabilidad no se fije según las reglas y principio generalmente aceptados de Derecho Internacional sino que ex gratia (voluntariamente) se siente moralmente obligado a dar completa indemnización y conviene, por consiguiente, en que bastará que se compruebe que el daño o pérdida que se alega en cualquier caso fue sufrido y que fue ocasionado por alguna de las causas enumeradas".
Si algo vale de reconocimiento a favor del general manco es que no modificó la Constitución Política, pero evidentemente la soberanía nacional había sido trastocada.
En el siglo XX el control de los Estados Unidos hacia su zona geopolítica de dominio de América Latina lo experimento casi todo: sistemas de información e inteligencia, desestabilización económica, saqueo de recursos naturales, utilización de su fuerza de trabajo, conflictos armados, inversiones con grandes beneficios a su favor, caída de presidencias legítimas, imposición de dictaduras militares, hasta abiertas intervenciones militares.
México practicaba una política de buena vecindad, con un importante intercambio comercial, que llegó, en los setenta del siglo pasado a ser hasta del 60% de las importaciones y exportaciones con Estados Unidos de Norteamérica. El modelo económico en que se desenvolvían las economías de los países dentro del capitalismo era dentro del modelo del Estado de Bienestar keynesiano, que estaba caracterizado por el fortalecimiento de los mercados internos, sustitución de importaciones, con fuertes políticas proteccionistas, con una participación del importante del Estado en la economía sobre todo en el gasto público.
Para la década de los ochenta del siglo pasado, con pleno dominio del conservadurismo monetarista, la forma de dominación que experimenta Estados Unidos hacia los países abajo del Río Bravo es la democracia. Roberto Follari (1992) lo resume así:
"La dominación de EE.UU sobre Latinoamérica se ejerce por vía de la democracia. El poder económico actual y la falta de resistencia permiten sostener elecciones y parlamentos sin que se disminuya la importancia económica. Por el contrario: se profundizan los ajustes con regímenes democráticos. Se ha logrado la legitimación perfecta, ya que el gran capital no se presenta ahora dictatorial sino genuinamente preocupado por la democracia, y la sempiterna intervención de los EE.UU en Latinoamérica se practica ´en la salvaguarda de la democracia´. Se ha cumplido la predetención ideológica neoliberal; asociar capitalismo y democracia como intrínsecamente necesarios uno a otra, reducir la noción de democracia al ejercicio electoral-parlamentario y disociar lo económico de lo político, de modo que un sistema legitimado queda totalmente al margen de criterios de justicia económica y racionalidad distributiva".
3.- El tratado de Libre Comercio de Norteamérica: Contexto, promesas y definición.
Desde su llegada -por cierto poco democrática- al la presidencia de México en 1988, Salinas de Gortari abiertamente se manifiesta por un cambio del modelo proteccionista a uno de libre comercio. Este giro venía precedido por casi un sexenio de políticas restrictivas (llamadas estructurales) del gasto público y del tamaño del Estado vía privatización de empresas paraestatales, impuestas por los organismos financieros mundiales como el Fondo Monetario Internacional, por cartas de Intención violatorias de la soberanía nacional, que se podían resumir en los siguientes puntos:
Estas cartas Intención eran evidentemente un poder exterior por arriba de los poderes marcados por la Constitución Política mexicana, eran absolutamente ilegales dentro de la soberanía mexicana. Era necesario crear otro mecanismo, digamos, más sutil.
También el contexto internacional había cambiado radicalmente por la caída del muro de Berlín y de los gobiernos de la Europa del Este. La globalización y la creación de bloques económicos, precipitaría aún más un capitalismo que perdía cualquier vestigio de preocupación social.
También el viento ya soplaba hacia el mercado casi en forma irrenunciable. El libre mercado era más que tifón. El tema se debatía. Los intelectuales mexicanos se guarnecían ante el huracán. Por ejemplo Víctor Urquidi (1993) aseguraba: "El TLC es el instrumento que va asegurarnos el acceso al mercado más grande del mundo, que es vecino nuestro. Es decir, sin el TLC la apertura sería muy difícil. Ahora el TLC no es gratuito, tiene sus pros y sus contras, es decir hay que dar concesiones a cambio de concesiones. Pero para México lo importante es el acceso al mercado".
El documento se firmo y desde enero de 1994 -fecha de puesta en marcha del mismo- hasta hoy en páginas oficiales del mismo es definido de la siguiente forma:
La realidad que es muy necia dice otra cosa, las promesas se han cumplido pero mayoritariamente para los Estados Unidos.
4.- Algunos datos y el impacto de los mismos provocados por el TLC.
Algunos indicadores macro-económicos en el primer lustro auguraban que el Tratado podría tener efectos positivos para México. Era el caso del incremento de 1995 al 2000 de las exportaciones no petroleras -sobre todo de la industria maquiladora en la frontera norte- que llegó a ser del 19% de crecimiento anual, y en su mayoría dirigidas a los Estados Unidos.
También era el caso del incremento en la inversión directa, que llegó a ser, como monto total, de 16 mil millones en el 2000. México comenzó a ser visto como una país que modifica sus exportaciones petroleras y agrícolas por industriales.
Ya hace un lustro la realidad se imponía a los sueños del acuerdo. Para México las cifras ya no eran tan alentadoras
Conclusiones
Lo innegable de la cesión de soberanía de México, por la puesta en marcha del TLC, ha sido difícil de ocultar aún para los departamentos de Estado de los norteamericanos. En 1997, el Departamento de Agricultura de los EU, que informando sobre la crisis de diciembre del 1994, deja ver la percepción sobre el tratado:
"Uno de los principales logros del tratado fue impedir a México recurrir a políticas proteccionistas durante 1995. El tratado se convirtió en el candado que cierra la puerta e impide dar marcha atrás a las reformas".
Del mismo modo el Fondo Monetario Internacional -la punta de la lanza del neoliberalismo- reconocía, no sin un tono de reproche a nuestro país, al cumplirse una década del Tratado que, éste "dejó de ser útil a la economía mexicana porque el gobierno descuidó las palancas internas de la producción y en particular la inversión en infraestructura. Así al no haberse desarrollado estrategias para dar soporte interior a la economía, buscando articular cadenas productivas y fortaleciendo el mercado nacional y al no haberse impulsado, tampoco, la diversificación de exportaciones, el fin del ciclo expansivo estadounidense, la economía mexicana perdio todo su efímero dinamismo" (Bartra,2005).
Nuestro país, que ha apostado un 40% de su economía a un recurso del que sólo quedan reservas para 9 años; que tiene en los perseguidos, humillados y a veces asesinados trabajadores inmigrantes su segunda fuente de ingresos; este país con serio peligro de gobernabilidad por una muy dividida clase política ante procesos democráticos nada claros; este país con el beso envenenado del narcotráfico en la mayoría de los estados. Este país que bajo la legalidad del TLC ha sido vuelto a saquear con amparos contra empresas que fueron expropiadas por contaminar (el caso de Minera San Xavier en San Luis Potosí), es indispensable que se recupere.
Fernando Schütte (2007) afirma: Es urgente la revisión del Tratado de libre Comercio, no podemos seguir empobreciendo a nuestro campo a nuestra industria, las cosas no están siendo equitativas y por ende se pone en riesgo la seguridad de la región. ¿O es que no queremos darnos cuenta de que estamos sentados en un polvorín y que en este río revuelto no habrá pescadores que sean capaces de obtener ganancias?".
Creo que éste debería sólo el principio de una soberanía ahora muy perdida en el Estado mexicano.
Bibliografía.
Bartra R. (2005), Crónica de un desastre anunciado. Publicado en Revista Memoria, No. 199. México.
Duverger M. (1980), Instituciones políticas y derecho constitucional, Editorial Ariel, Barcelona, España.
Follari, R (1992), Dominación y legitimación democrática en América Latina. En Sociológica Año 7 número 19. Universidad Autónoma Metropolitana. Atzcapotzalco. México.
García Cantu, G. (1971), Las invasiones norteamericanas a México. En lecturas mexicanas 57. Editorial Era. México.
Gutierrez Garza, E. (1997), El debate nacional. México en el siglo XXI. Universidad Autónoma de Nuevo León- Editorial Diana. México.
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución (1990) Nuestra Constitución. Historia de la libertad y soberanía del pueblo. No.14. De la soberanía nacional y de la forma de gobierno. Artículos 39,40 y 41. INEHRM. México.
Krauze, E. (2000), Biografía del poder. Caudillos de la Revolución mexicana ( 1910- 1940) Fabula. Tusquest Editores.
Prieto Ríodelaloza, R. (1994), Álvaro Obregón resucita: de los Tratados de Bucareli al Tratado de Libre Comercio. Editorial Daimon. México.
Schütte, F. ( 2007), George Bush en México. Periódico El Financiero 15 de marzo del 2007. México pag. 25
Urquidi, V., et.al. ( 1993), Los costos de la apertura. Debate sobre el TLC. En Revista Este País.Número26, mayo de 193. México. pag 2-22.
* Profesor normalista, sociólogo, psicólogo educativo y educador ambiental. Cinéfilo y escritor por gusto entre otros libros de Maestra Vida y La vida es mejor que la Escuela. Recientemente publicó la novela colectiva El maestro Equivocado. Como de nada de lo anterior se vive, da clase en instituciones de Educación Superior.