¿EL DESTINO (MANIFIESTO) NOS ALCANZÓ?
Víctor Manuel Barceló R. *
Finalmente el destino nos alcanzó. Se cumplieron los plazos, que con tanta vehemencia habíamos venido pregonando como fatales -desde los propios interesados del campo, en sus organizaciones de clase, hasta politicos y analístas involucrados en el tema- la apertura a la importación indiscriminada de frijol, azúcar, maíz, leche, resultado de los acuerdos –cuestionados razonadamente- en el TLC con el Norte.
A partir de las primeras horas del día 1o de enero del 2008, el ultimo golpe de muerte al campo nacional será dado, sin misericordia. Imposible la competencia, frente a producciones agrícolas y pecuarias altamente subsidiadas en Canadá, pero sobre todo, en el imperio.
Se intentaron múltiples acciones para revisar las perspectivas, con el gobierno federal en turno, quien hace unos años se comprometió con acciones, y recursos que finalmente no llevó a la práctica. Esta es una clara actitud de abandono de sus obligaciones, para con tan importante núcleo de mexicanos. Se privilegió la relación con la potencia mayor, aunque eso llevará a la inanición real del campo y a un éxodo creciente de campesinos jóvenes a la “frontera de la muerte”.
Lo normal de un gobierno que piense en sus conciudadanos es la puesta en práctica de salvaguardas, para la revision del capítulo agropecuario del TLC. Poner en la mesa de negociación a los gobiernos de Cánada y el imperio, hubiera sido lo procedente. No se dió, porque no es interés oficial. Lo que importa es continuar apoyando a unos cuantos cientos de productores, con extensiones de tierra importantes –que si no las tienen las alquilan de comuneros, ejidatarios y pequeños propietarios- dejando en la orfandad a millones, que se empeñan en mantener la tierra, que la reforma agraria puso en sus manos, y hacerla productiva, para bien de sus familias y el entorno en que se realizan.
Con el ingreso del maíz y frijol al mercado nacional, muchos miles de campesinos ya no podrán producir, ni siquiera para cubrir sus necesidades. No es posible hacerlo cuando, tras desmantelar la infraestructura, creada por los gobiernos de la Revolución hasta los años setenta, el subsidio a los productores es disminuido en un 50% durante los últimos diez años. Está clara la determinación de las altas autoridades, de dar por terminado el esfuerzo, que costó mucha sangre, para que los hombres y mujeres del campo tuvieran la oportunidad de mejorar sus niveles de vida, construyendo la soberanía alimentaria, tan importante para la soberanía general de las naciones.
El absurdo está dado porque quieren aplicar, tajántemente, las leyes del mercado. Las mismas que Adam Smith calificó como actuantes, no por bondad o humanidad, sino debido al propio lucro de los capitalistas que lo manejan, hoy transformados en transnacionales, claramente apoyadas por gobiernos que responden a sus intereses.
Los dueños de la riqueza, expolean a quienes lograron saltar la barrera de “peones acasillados” en las haciendas porfirianas, para meterlos en otra forma de explotación, como migrantes hacia el imperio, mientras sus tierras -alquiladas por fuerza- son usadas para el enriquecimiento de unos cuantos. Se calcula que en 2008, emigrarán más de seicientos mil mexicanos, para incrementar el alto grupo de connacionales y sus descendientes -29 millones- que sirven al bienestar y confort de los habitantes del imperio. Entretanto, seguiremos aumentando las compras de alimentos, que ya llegan al 40% de nuestro consumo. La soberanía alimentaria se aleja peligrosamente.
La Confederación Nacional Campesina y otras organizaciones de clase, propusieron hace cinco años -de manera por demás pacífica- mecanismos de acción y reglas de operación para enfrentar el problema. Hubo acuerdos con el gobierno federal, que están siendo burlados sistemáticamente. La reacción campesina, parece que va a calentarse el año entrante. Ya se anuncia que el día 1o de enero serán tomados los puntos fronterizos por los que mayoritariamente pasan los vehículos con granos –Ciudad Juárez y el Paso- así como puertos e instalaciones por todo el territorio nacional.
El gobierno federal se mantiene renuente, a llevar a la práctica los programas previstos y negociados y en aplicar las reglas de operación. Si no hay consultas en el contexto del TLC con el Norte, las movilizaciones seguramente seran más vigorosas, porque los campesinos no quieren, ni pueden dejar que el país siga siendo entregado al imperio. Es hora angustiosa de que haya reacciones oficiales en torno a tan grave situación o se nos vaciará el campo por el hambre, hacia tareas que enriquecen al imperio, en su propio territorio.
* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.