SIN FUEGO NUEVO
Hoy -en términos de la tradición cristiana occidental- celebramos el fin de un ciclo. Los pueblos autóctonos de mezo América lo hacían cada 52 años, al cabo de los cuales el fuego nuevo representaba la recreación de la vida, el reinicio de una época, la renovación de la esperanza. Con la influencia sajona, los símbolos son: luces de bengala, uvas para deglutir con la prisa de la vida moderna, cuenta regresiva, ruido con baile desaforado y, libertad para el consumo excesivo de todo lo que esté a la mano. Pero ¿que nos espera el día de mañana, primero de un 2008 ensombrecido por las tormentas –incluso políticas- y también del segundo gobierno neo liberal mexicano, ya no encubierto en los colores de un priísmo que traicionó sus raíces? ¿Se olvidará la tragedia de Chiapas y Tabasco, con la misma celeridad que a los afectados en Veracruz, Tamaulipas y Sonora, por las consecuencias del cambio climático y las omisiones administrativas públicas?
Difícil es imaginar que los pomposos “servidores” de la nación, remonten la ignorancia de la historia y de la cultura del país, característico de la mayoría de los individuos del poder actual. Las declaraciones del secretario de comunicaciones, asegurando que el proyecto del aeropuerto en Texcoco aun está vivo, es la muestra más reciente de ello. El olvido de los machetes, los muertos, las violaciones a los derechos humanos de Atenco ¿Es amnesia, alzheimer o simple necedad interesada? Como en este caso seguirán en el oscurantismo, temas álgidos relacionados con la extrema pobreza que orilla a miles de mujeres trabajar en los “tabledance” o la prostitución, cuando no, a ser víctimas del tráfico ilegal de personas, tema favorito de líderes de partido y legisladores que gastan sumas millonarias en congresos donde los ausentes son las víctimas de un sistema económico global esencialmente injusto e inequitativo.
Por si la tragedia fuera poca, el martes se abre, oficialmente, la frontera a la importación indiscriminada de productos agrícolas que aumentarán la dependencia alimentaria, económica y política del país. Con todo y los diplomas del extranjero y las miles de cuartillas escritas para advertir de las consecuencias de este tratado de libre comercio, nadie -en el gobierno presente de México- recuerda que el tema es tan añejo como lo que obligó a Inglaterra en 1832 a promulgar la Ley Anti-Maíz, para combatir los precios dumping de este producto que estaba llegando de los Estados Unidos. La Liga contra el Maíz, la School of Economics en Manchester, el periódico The Anti-Bread Tax Circular (1841), sustentaron las decisiones del entonces duque de Wellington y el parlamento británico, para evitar la quiebra de sus agricultores; estableciendo precios de garantía, subsidios a los productores, castigo a los especuladores, confiscación de los negocios que propiciaran el contrabando e impuestos en cascada, hacia aquellos que tuvieran utilidades excedentes debido al comercio con el grano procedente de su ex colonia. ¿Cómo evitar que se califique de traidores a quienes, teniendo el poder, no se atreven a darle tratamiento y revisar el TLC para frenar la especulación y la escasez que ya estamos viviendo? ¿Será la supresión del cultivo más importante de México, el regalo del año 2008 a los mexicanos?
A pesar de la perversidad, el 90% de la producción para consumo humano en México, sigue estando en manos de ejidatarios o propietarios de menos de 5 hectáreas; pero la importación incontrolada, la disminución de apoyos –con todo y procampo, en el 2000 solo el 2.9% del presupuesto federal se dedicó al campo, contra el 6.4% en 1995- y la restricción del crédito - en el 2000 apenas se apoyaba a 750 mil hectáreas en vez de las 6.5 millones de hectáreas beneficiadas en 1993- tienen a este sector en calidad de moribundo. Además de intermediarios privados –como Cargill (propiedad de Monsanto), Archer Daniells, Maseca, Minsa, Portimex y El Porvenir; que fijan el precio de las cosechas desde la desaparición de CONASUPO- ¿qué otros mexicanos tienen algo que celebrar al inicio de este 2008? Las acciones del jefe de gobierno para convertir tierras cultivables en zonas de industria –incluyendo el manejo de la basura- en Tláhuac y Milpa Alta ¿han sido concertadas con el gobierno panista o son arreglos de cúpula con el país productor de maíz transgénico, para garantizar su arribo a la presidencia en el 2012? Y así las cosas, les deseo un feliz año aun cuando la única posibilidad del fuego nuevo sea el etanol, la esclavitud y el éxodo.
* Comunicóloga.