ENTRE PROPÓSITOS Y CUESTAS
Para más de una generación que aprendieron desde sus primeros años el concepto de “crisis”, enero ha sido el mes de los listados de buenos propósitos, casi siempre fallidos en el transcurso del año y, la cuesta financiera como resultado de la euforia mercantilista que engrosa, casi al nivel de Rico Mc Pato las arcas de los bancos, por la liberalidad en el uso del plástico crediticio. Este enero tiene, además, un ingrediente anunciado a los cuatro vientos, desde la firma del TLC. Aun con la “autocensura”, por decir lo menos, de los medios de control –que no de comunicación- el pueblo sabe que varios millones de con-nacionales, se están manifestados a lo largo de nuestra geografía, pidiendo protección del Estado Mexicano, ante la inminencia de la puntilla mortal al campo.
Las tácticas y estrategias propagandísticas son la mejor prueba de que estamos ante los últimos estertores de la soberanía alimentaria La propaganda de SAGARAPA, pagada en buena parte por los industriales de la panificación, nos presentan, como adalid a la campeona de golf, porque Lorena ha ganado en todos los campos, pero el que más le interesa ganar es el campo mexicano. Un campo, por cierto, abandonado, rodeado de pueblos semi fantasmas en donde mujeres, niños y ancianos dependen del envió de remesas de los hombres en edad laboral, que se van a sufrir los embates de una migración forzada por el desempleo, la carencia de apoyos y la voracidad de las transnacionales.
A destiempo, como para no ser acusados de ausencia, los legisladores, en receso de las sesiones ordinarias del Congreso, publicitaron –otra vez la propaganda- el logro de un punto de acuerdo, para “pedir” al ejecutivo, la revisión del TLC en la materia, dado que este un asunto –dicen- es de Estado más que de gobierno. ¿Por qué hasta ahora? ¿En donde quedaron todos los estudios de economía, agricultura y política que el pueblo ha expresado, desde las ONGs, los grupos de la llamada sociedad, civil, la academia e incluso algunos líderes políticos? La respuesta a estos cuestionamientos parece obvia, desde hace varios lustros, en México no hay política agropecuaria, ni laboral, ni interna.
El maíz, eje de la cultura de mezo América y alimento fundamental de la mayoría de la población, es el botín obvio del capital sin patria. Con él van el sorgo, que ha dado lugar a infinidad de protestas en el cono sur específicamente en Argentina y, agregado, el frijol, las hortalizas, el jitomate, las flores, el forraje para ganado lechero y cárnico; en suma, todo lo que sustenta la vida de millones de personas en países a los que el desarrollo industrial y tecnológico ha sometido, no sólo por el cambio de prioridades sino por el arrebato a la vida misma, definida en El Popol Vuh, de forma poética: “De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres…”
¿Qué espera la CNC, otrora aglutinadora de los campesinos -ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios- de un campo hoy abandonado, urbanizado sin el menor respeto al entorno ecológico y expulsor de la juventud mexicana más valiosa? Sin un auténtico líder a la vista, el sentir general es, que el problema del campo no tiene solución, que los legisladores solo actúan con tácticas de propaganda, cuyo costo mejor debería canalizarse para apoyar la agricultura y disminuir un poco el éxodo. Por lo pronto los extremistas tiene buenos pretextos para seguirle haciendo el caldo gordo a los interesados en la división de los mexicanos, mientras que en el romance de las altas esferas, se vive un mundo de fantasía, tan o más idílico que el de foxilandia. ¿Quienes ganan además de las transnacionales de la alimentación y los energéticos? Quizá los porros enquistados en las Secretarias del gobierno, tránsfugas partidarios unos, improvisados otros y borrachos de poder todos.
Tétrico horizonte para México, imposibilitado para controlar la locura mercantilista, que seguirá afectando a nuestra descendencia. Para todos ellos como regalo de Reyes, les dejó esta frase: “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero nunca podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear…”, MAHATMA GANDHI.
* Comunicóloga.