ENTRE AZUL Y AMARILLAS NOCHES
Entre discursos contrarios a la verdad con el ánimo de engañar o, cuando menos ocultarla, para disimular la militarización del país, la moda de criminalizar la protesta social, la innegable limitación a la libre expresión y la violación pertinaz al artículo sexto de la constitución que consagra el derecho a la información; la extrema derecha insiste en lograr una legislación de medios de comunicación, ajena a la democracia, que libere a los gobiernos en turno y sus cómplices empresariales, de los reclamos populares por el incumplimiento de su obligación de garantizar los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. En el sueño azul, la discriminación de indígenas, campesinos y obreros, la falta de servicios médicos de calidad para toda la población, el desempleo, las deplorables condiciones laborales y el hostigamiento contra los sindicatos; parece importar poco a los detentadores del capital sin patria, cuyos acaparadores viven interesados únicamente en la acumulación financiera, sin importarles el hambre, la frustración colectiva y, la marginación que este sistema provoca. La injusta ecuación social, que por un lado nos acerca como país al primer lugar por problemas alimentarios –que derivan en diabetes, cáncer, obesidad y desnutrición entre muchos padecimientos- y por el otro nos hace conciudadanos del hombre más rico del mundo, se agrava por los contenidos de novelas y noticieros que pretenden ocultar el azul y el amarillo detrás de guiones color de rosa, en los cuales ciertos piratas son convertidos en héroes, siempre y cuando no se trate de competidores del negocio fílmico, editorial o musical asentado en colonias de las delegaciones Venustiano Carranza, Cuauhtemoc o Iztapalapa.
El sueño de paz equidad y justicia social de los mexicanos, se torna en pesadilla cuando la gente capaz de excluirse de la propaganda mediática, razona sobre la perversidad de distraer a los contribuyentes de la ciudad, con pistas de hielo, museos itinerantes y toda suerte de circos –patrocinados en buena medida por los empresarios de la comunicación- plantados justo al pie de la bandera nacional; mientras en los escritorios de los amarillentos hacedores de códigos financieros, se ultimaban los detalles para el aumento inmoral del impuesto predial y el servicio para el acceso al agua. ¿Que ciudadano puede dormir tranquilo si el robo en casa habitación con y sin violencia, se potencializa en la capital de la república? ¿Cómo pedir a una madre ser productiva en su desempeño laboral o familiar si sus hijos de Kinder, viven en el riesgo de quedar en medio de una balacera entre criminales y fuerzas “del orden” como ocurrió en Tijuana? ¿Hacia donde va la estrategia de infiltrar a diversos personajes del espectáculo en el mundo de los politicastros? ¿Qué se le ha ofrecido a estas modernas celestinas, que casan a sus guapas, con la gente del poder?
Definitivamente México, y buena parte de América latina, ha sufrido ya, una larga oscuridad. Las pesadillas de los cañeros e industriales nacionales de sus derivados, frente al monopolio internacional empoderado en el Fondo de Empresas Expropiadas al Sector Azucarero (FEESA) o, las de los productores de maíz, frijol, hortalizas y todo lo que amenaza un TLC -que fue repudiado desde su origen y no como ahora insisten los medios- al deslizar con manipulación y maña suspicacias y verdades a medias, están levantado al campo. “¿Por qué no se hizo nada en 15 años?” repiten, casi con métrica mecánica, los diversos analistas financieros pagados por el duopolio, para desprestigiar a los productores agrícolas nacionales. Y lo cierto es que entre el azul y las amarillas tinieblas como si la diferencia fuera solamente cromática, se ocultan los fraudes de rescates cañeros, carreteros, bancarios y de ventas –léase privatizaciones- de empresas para-estatales, que hasta antes del arribo al gobierno de estos colores, contaban con posibilidades de crear empleos, producir riqueza y manejarse con ciertos márgenes de inclusión. Ojalá que no despertemos a un Rojo amanecer.
* Comunicóloga.