CÓMO ENFRENTAR LOS RETOS
Ningún discurso, campaña publicitaria, ni mucho menos señalamientos críticos a los campesinos mexicanos, abandonados por un sistema entreguista a los intereses de unos pocos mercaderes, puede aminorar los efectos del desastre de un campo abandonado a su suerte. Sin recursos tecnológicos- los centros de investigación y empresas del sector para-estatal, ligados a esta actividad se han desmantelado criminalmente en las últimas dos décadas- ni apoyos financieros –para los responsables de las políticas de producción agropecuaria lo único viable son ayudas asistencialistas que aumentan la dependencia y refuerzan el círculo de pobreza- el resultado está a la vista: migración, desempleo, incapacidad para competir con los agricultores norteamericanos, competencia desleal, reducción del poder adquisitivo y una necesaria amenaza de brotes de inconformidad que, hoy por hoy, están a la vista como una amenaza para la paz social interna.
Las consecuencias negativas del desigual tratado de libre comercio suscrito en 1993, por México y dos gigantes, que por un lado hablan de apertura para las economía de libre mercado y por el otro subsidian a sus productores impidiendo al más débil hacer lo propio, se agudizan bajo un panorama de recesión en los Estados Unidos, cuyos políticos entienden el abasto alimentario, como una asunto de seguridad nacional. ¿Por qué la resistencia en nuestra nación para escuchar y valorar los argumentos de los directamente afectados? ¿Cómo podría el país avanzar con gobernantes, incongruentes entre sí y peleados con sus gobernados?
Mientras nuestros vecinos distantes, deciden devolver impuestos a ciudadanos de cuyo consumo depende una mayor posibilidad de salir de la crisis, aquí se aumenta el predial, se suben las tarifas de servicios –agua, luz, energéticos en general- y se gastan millones de pesos, en campañas que propician la división interna, promueven el miedo y hacen apología de decisiones que no resisten ni los análisis más simples. ¿A que obedece la desestimación al ahorro –el gasto corriente se aumentó el año pasado en más del 3%- y el desprecio por la modestia republicana? Sin más herramientas que el sentido común, cualquier mortal sabe que gastar menos, reducir al mínimo el uso del crédito y conservar el trabajo, son la mejores armas para blindarse de los efectos negativos de una crisis recesiva ¿Cómo es que aquí privilegiamos mayores gastos y endeudamientos con argumentos como la persecución militarizada contra delincuentes, en vez de apoyar a quienes producen alimentos?
Sin restar importancia al aumento de la criminalidad en México –resultado negativo de la globalización de negocios por tráfico de armas, drogas y personas- la ausencia de políticas asertivas en favor de los que menos tienen, coloca a la sociedad en un callejón sin salida, donde su única alternativa es la organización y el cuestionamiento –a veces violento- a sus supuestos representantes en los poderes de la Unión, para tratar de revertir decisiones, que sin lugar a dudas, son la causa de la inconformidad generalizada, no sólo de los afectados en el campo mexicano, sino de la sociedad en su conjunto imposibilitada para transitar en condiciones de equidad, dignidad y armonía. A México, le urge recuperar su independencia, mediante el apoyo a los industriales, campesinos, pequeños empresarios y profesionistas independientes, agobiados por el abandono, el contrabando –muchas veces “documentado”- la apabullante desinformación mediática y la brutal indefensión, frente a la corrupción y la tortuosidad, propiciada por leyes centradas en la complacencia a los intereses de unos cuantos y omisas para la protección del consumo interno y del progreso a los con-nacionales dentro y fuera del país.
* Comunicóloga.