México


PRI, HACIA UN ANIVERSARIO DE LUCHA


Víctor Manuel Barceló R. *

El ambiente político está contaminado por intereses ajenos a la búsqueda de bienestar para la población. Desde lo que ocurre con los desastres –el más reciente y violento fue la inundación de Tabasco- hasta la definición de liderazgos al interior de los partidos políticos, se ven fuertes conflictos. Pareciera que lo que importa no es atender a necesidades de la población o preparar los mejores cuadros para las posiciones electorales en pugna, sino el reparto del botín partidista.

En este escenario, se particularizan resultados. De modo especial, los obtenidos por el Partido Revolucionario Institucional –PRI- en eventos electorales recientes. En ellos consigue reposicionarse en algunos casos, en otros mantener alcaldías y niveles de fuerza, al interior de congresos locales. No es solo fortuito, la dulce fortuna siempre está allí, pero se requiere mucho más. La recuperación, así sea complicada, de los principios fundacionales, que logra en su tarea Beatriz Paredes, muchas veces a contrapelo de intereses adelantados en la sucesión del 2,012, es factor incuestionable.

En estos días el PRI llega al 79 aniversario de su fundación como Partido Nacional Revolucionario (PNR) -4 de marzo, 1929- el que, después de pasar por PRM -1938- como PRI -1946- es impulsor de la estabilidad con crecimiento –más del 6% anual- y liquidador de hechos de armas que se repitieron hasta esas fechas.

A partir de los cuarenta del siglo XX, la gobernabilidad está presente y crecemos, no solo económicamente, sino en lo social y político. Se integran los movimientos obrero y campesino, en sendas organizaciones _CTM y CNC- que persisten, aunque con problemas de fuerza la primera.

Fundamental fue el rescate real del control de nuestros recursos naturales, que en diversos momentos estelares se fueron dando: los hidrocarburos, la electricidad. Estas decisiones dieron nacimiento a instituciones, que hoy son fundamentales para la vida económica y social. Ahora habrá que ir por el agua, minerales y otros bienes, que están siendo acaparada por transnacionales para su beneficio económico.

De haberse continuado el ritmo de recuperación de nuestra vida, e incrementado la participación ideológica y política de organismos de base social –obreros y campesinos- seguramente no se hubiera dado el encumbramiento de la burocracia, ni las corruptelas sexenales, que cansaron al elector. La mala fortuna viró hacia los intereses de los imperios. Ahora tenemos: al español, metido hasta el alto poder y al gringo, en el corazón de la vida económica y social del país.

Al interior, en nuestras Asambleas, no ha sido fácil mantener principios fundacionales, que coinciden con la Constitución: para preservar recursos naturales; mantener como tesis la rectoría del estado; desarrollar nuestro mercado interno; respetar a los demás países en sus determinaciones y defenderlos en los organismos multilaterales, como escudo para el respeto a nuestras decisiones, entre otros.

Buen trabajo es el saldo de la dirigencia actual; sabe ligar acuerdos afuera y hacia adentro. No es fácil mantener unidad interna –frágil por brutales presiones de “adelantados” y los ilusos-. Un alerta temprana nos dice que el 2009 será momento fundamental. La composición de la posible bancada -que luchará por mantener el control y crecimiento de PEMEX, C.F.E. y otras, sin escatimarles recursos y con apertura al capital privado, como lo permiten las leyes actuales- será compleja, para que no participen personeros con antecedentes de entreguismo.

El partido debe continuar buscando alianzas, a pesar de lo proceloso del mar político actual. La mira debe estar fija en la soberanía de la patria, por encima de todo. Solo así llegaremos fuertes al 2,012 para pujar por el rescate del poder. El pueblo vivió lecciones que no olvida, No podrá estar con quien negocie la entrega de lo que le costó sangre, lagrimas y hasta recursos a sus padres y abuelos. No más capitulaciones.

* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.

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