México


MUNICIPIO LIBRE: ¿HASTA DÓNDE?


Víctor Manuel Barceló R. *

Pronto llegará a las Cámaras de la Unión, la propuesta del ejecutivo federal, para el tratamiento a hidrocarburos del subsuelo nacional. La discusión se viene realizando, entre miembros del poder ejecutivo, diputados y algunos analistas interesados en el tema. Pocos grupos políticos estatales o municipales están en el análisis, aunque si en la organización para su defensa. Esporádicamente se escuchan puntos de vista en la prensa estatal, acerca de tan vital tema, ya que hidrocarburos y agua –el otro elemento sustancial para la vida y para la energía- solo se discuten en cenáculos, sitios “ad hoc”, académicos o políticos. Pero el gran mundo no participa.

Ese gran mundo lo constituyen ciudadanos que habitan en estados, fundamentalmente al interior de sus municipios, en que realizan todas sus actividades fundamentales, tanto de su vida económica, como su participación política y su relación social. Lo que se haga o deje de hacerse con los hidrocarburos y con el manejo del agua, impactan directamente en los niveles de vida de dichas poblaciones.

Es allí, en el Municipio, que se siente y sufre directamente la falta de equidad entre pueblos y comunidades. En ese ámbito social y político –el Municipio es la célula de nuestro sistema de vida- se resiente más el que hablemos de un Plan Nacional de Desarrollo Sustentable, y no existan evidencias de que se está avanzado en su puesta en marcha: el medio ambiente sigue descuidado y destruyéndose; no se aprecia un uso racional de los recursos naturales provenientes del suelo o del subsuelo, para que su preservación y reciclaje quede, como lo dicta la Constitución Mexicana en su Art. 27, sean para el usufructo y bienestar de los que habitamos el territorio nacional.

Un Plan de Desarrollo Sustentable contiene premisas -como las señaladas y otras- que propenden a preservar la riqueza nacional, llevando a cabo su aprovechamiento económico y social, sin afectar el hábitat natural de especies animales, de mar y tierra, así como la flora que aún existe en nuestro territorio. Dicho aprovechamiento solo se entiende si coopera al reparto de la riqueza entre individuos, pueblos, comunidades, mejorando sus condiciones ambientales, de seguridad física y económica.

De acuerdo a las apreciaciones últimas de economistas de alto rango –incluido el premio Nóbel Stiglish- el camino para recuperar las condiciones económicas y sociales de un país, en las condiciones de parálisis como las que sufrimos, está dado en la recuperación del mercado interno. Esto debe entenderse como una tarea nacional que impacte, positivamente, en cada una de nuestras localidades y estados.

Pero reconstruir el mercado interno, con un sentido de modernidad a fin de que participe con ventaja en la economía nacional, local e internacional, requiere del fortalecimiento de la Rectoría del Estado. Ésta, como lo recomiendan expertos internacionales, debe ser eje e impulso de toda actividad económica, precisamente para que los resultados impacten favorablemente en la redistribución del ingreso.

Allí vuelve a aparecer el municipio. Si el tratamiento de la economía, no se inicia desde esa instancia, graves dificultades tendremos para favorecer a los necesitados de apoyo y comprensión; para sacarles del abandono a aquellos -40% de la población- que viven en condiciones de pobreza y miseria, agrupados en rincones rurales y urbanos de áreas municipales. Son ellos los que resienten, primero que nadie, el mal manejo de hidrocarburos, la contaminación que provoca su extracción con métodos antiguos. Adolecen, también, de los más elementales servicios de agua potable, alcantarillado, tratamiento de aguas negras y otros requerimientos en esa materia.

Es preocupante que dada la importancia del manejo de los recursos naturales, para el bienestar de los habitantes de los municipios del país, sus autoridades aún no asuman plenamente su nueva posición de orden de gobierno, al mismo nivel del estatal y federal. Es cierto que fueron muchas décadas en que el Municipio fue libre, solo de palabra. Aún hay una gran mayoría de ellos que siguen en similares condiciones, al no tener posibilidades de generar sus propios ingresos, ante el avasalle de la Federación y en algunos casos de los estados, en que sus áreas fiscales recogen una cantidad importante de impuestos, productos y aprovechamientos, quedándose con “la parte del león” y entregando a las autoridades municipales, muchas veces, migajas.

Esto surge de que, gracias a sus organizaciones de base, apenas se empiezan a lograr avances en la participación de municipios, en la discusión y decisiones fundamentales para su vida y la de la nación. Es el caso de lo que ocurre con el análisis y discusión de la reforma a reglamentos de hidrocarburos, cuya aplicación impactará directamente en los territorios municipales. Está totalmente fuera de lógica política, el que no sean convocados, a la discusión previa de las propuestas. Urge que cuando estas sean presentadas, el municipio esté a la vanguardia de su análisis de pertinencia.

Hay un avance de esta posibilidad, en una vaga referencia en el documento final de la última CONAGO, en que gobernadores -en especial el de Veracruz- piden participar y mencionan a municipios. Pero es solo una posición exploratoria. ¿No serían capaces las organizaciones de municipios de pedir, con formalidad, su incorporación a dichas discusiones?. Esperemos alguna reacción, sabiendo que a nivel de dirigencia se está planteando tal posibilidad.

Por ello no olvidemos que autoridades municipales son quienes están más cerca de la puesta en práctica de estrategias que tengan que ver con explotación, transporte y uso de hidrocarburos, como del tratamiento del agua que corre en el territorio y de la utilización racional de mantos friáticos, tema este último- que también, habrá de revisarse su tratamiento. Hay principios y valores arraigados en la esencia, en la identidad de pueblos y comunidades, que deben ser ampliamente considerados.

Por ahora el agua está en manos de transnacionales refresqueras, que se sienten dueñas y señoras de ríos, lagos y otros cuerpos de agua, que les han concesionados. También se habla de una “privatización silenciosa” de los hidrocarburos. Frente a ello, un alto porcentaje de mexicanos no cuentan con energía, ni con agua, ni para sus mas elementales necesidades. ¿Cuál debe ser la ruta de solución?

* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.

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