PEMEX: ¿QUÉ COSA SUCEDE?
Víctor Manuel Barceló R. *
Los hidrocarburos, por su importancia capital para el desarrollo del país, son uno de los elementos sustanciales de la seguridad nacional. Dicho así, solo queda como una sonora apreciación de alta política, que debiera tener sus resultantes claras en la preservación del recurso natural, proveniente del subsuelo y, por lo tanto, propiedad del estado mexicano –Art 27 Constitucional- como rector de la vida de todos los mexicanos, en función de los intereses superiores de estos.
¿Que es lo que esperamos del uso de tal recurso?. ¿Acaso que sirva para el gasto corriente del gobierno –de las ganancias de PEMEX sale el 46% del Presupuesto Federal- como viene ocurriendo?. ¿Nos interesa que esa riqueza sirva para comprar gas en el extranjero, a precios altos, en lugar de producirlo internamente, creando miles de empleos?. ¿Queremos que con esos recursos se paguen nuevas tecnologías para extraer petróleo de pozos profundos en el fondo del mar, a precios exorbitantes, cuando todavía el 70% del territorio nacional, susceptible de poseer hidrocarburos, está inexplorado?.
Un sondeo entre gente cercana, de todos los niveles y actividades reaccionan, ante la pregunta inicial, casi del mismo modo: “lo que me interesa es que al meterme la mano en el bolsillo, siempre tenga lo necesario para comprar: alimentos suficientes para mi familia, para el pago de rentas y de transporte”. Afirman, con énfasis, que desean un sistema educativo público: gratuito, laico –“que respete mis creencias y las de mis hijos”- con maestros que “sientan su noble profesión como servicio a la comunidad y a ellos mismos”. Una educación formativa de una manera de vivir, sana, que de bienestar y posibilidad de esparcimiento a la familia.
Deseo, contestan los interpelados: que cuando tenga que acudir al servicio médico, al que tengo derecho por mi trabajo, encuentre clínicas bien instaladas, con todo el material quirúrgico y los medicamentos necesarios, médicos, enfermeras y otros profesionistas, con el nivel de especialización requerido. “Que no escuche quejas de que se roban el material y los medicamentos y se embolsan los directivos, dinero para la salud del pueblo”. En pocas palabras, lo que los mexicanos buscan es un mejor nivel de vida, unos; la mayoría, superar sus condiciones de pobreza y aún miseria, que les hace abandonar el territorio nacional, exponiendo la vida, viviendo a “salto de mata” en el país del norte, para mandar recursos a sus familias para la subsistencia.
¿Eso buscamos en los escarceos entre diputados y senadores?. Por eso es tan importante que discutamos, amplia y profundamente la propuesta del gobierno federal. Al final, los cuantiosos recursos de PEMEX serán para su rescate y, por esa vía, impulsar el desarrollo sustentable del país. Esto consiste en retomar la rectoría del estado sobre el sector energético, aprovechando sus ganancias –alrededor de cien mil millones de Dls. anuales- para empresas –refinerías como la que proponemos, desde hace cuatro años en Tabasco -5,000 empleos iniciales- y que afortunadamente tiene el impulso del gobierno actual- así como el fortalecimiento de la petroquímica. También, inyectar recursos a las pequeñas y medianas empresas, incluso subsidiarias de la petrolera. Urgente será retornar al campo subsidios y apoyos –a niveles de competencia internacional- para que recupere la brutal pérdida de la soberanía alimentaria, que quedó trunca, desde los ochenta del siglo pasado. Esa sería la ruta para un mercado interno sano. Sin él, en manos nacionales, no hay desarrollo sustentable.
Tal vez el pueblo en general no entienda esos terminajos de: mercado interno, inversión productiva, tecnología de punta y demás; pero si entiende el de creación de empleo, cuando encuentra manera digna de aplicarse a una tarea, que le da posibilidad de avanzar, en la conquista de un mundo mejor para él y sus hijos. ¿Se considerarán estos intereses del pueblo -que son los de la nación- por encima de los que, bajo componendas pretenden aprobar en la propuesta oficial, como se aprecia en los cambios propuestos a la Ley Reglamentaria del Art.27 Constitucional? ¿Lograremos que el petróleo, rescatado en 1938 para bien de todos, sea, por fin, factor de bienestar generalizado para los mexicanos y no botín de transnacionales? No perdamos la esperanza y, sin bajar la guardia, esperemos acuerdos frente al pueblo y a sus intereses supremos.
* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.