SE MANDA QUE NO LES OPRIMAN
La Biblia, cuya prohibición de lectura es uno de los antecedentes más antiguos de censura; por la que juran los gobernantes norteamericanos y cuyos escritos datan de miles de años antes de la muerte de Cristo, tiene vastas referencias al trato que debe darse a los extranjeros. En el antiguo testamento por ejemplo (éxodo 22 y 23 entre muchos otros) se dice que no se les debe engañar, ni angustiar, ni aborrecer, mucho menos hacerles injusticia y sí en cambio amarles (levítico) darles pan y vestido (Deuteronomio). En pleno siglo XXI, 200 millones de migrantes en el mundo -de los cuales el 25% se ubica en el continente americano, según reporta la ONU- son tratados de forma muy diferente a lo que se plasma en esos textos y, muchos otros encuadrados en la temática de los derechos humanos. Del total de migrantes que deambulan en América latina (poco más de 51 millones), casi la mitad provienen del propio continente y el 75% se encuentra en los estados unidos de América, la mayoría de ellos provenientes de México, en un alto porcentaje no autorizados o “ilegales”.
Los factores de expulsión de personas de su nación de origen son simples: Pobreza y desigualdad, sobre todo en América Latina, necesidad de personas dispuestas a realizar las labores despreciadas por la población del país receptor, frenos al desarrollo interno y carencia de políticas globales que ponderen la equidad social. Temas todos, diagnosticados ampliamente y resultado de un sistema económico que agudiza la distancia entre los que todo acaparan y los que poco o nada tienen. ¿Por qué los gobiernos de México en los últimos lustros no han tomado medidas asertivas? Más allá del reclamo por los malos tratos a nuestros con nacionales, el problema debería enfocarse a las oportunidades de empleo y el desarrollo de una industria y mercado interno fuertes. Se ha dicho un millón de veces. ¿A quien conviene que eso no ocurra? Por supuesto es un gran alivio para las familias desmembradas y las comunidades despobladas el asunto de la remesas. Con entusiasmo, la secretearía de hacienda, anuncia que, este rubro aumentará en el presente año en un 4.3%, respecto al 2007, es decir 25 mil millones de dólares
¿Qué pasará con este ingreso dependiente de una fuente poco estable y a la baja, como es el mercado de trabajo estadounidense en el umbral de una recesión? ¿Cómo pueden hacer tal aseveración, si solo en el primer bimestre del año dicho ingreso tuvo ya, una disminución de 2.76% según cifras del Banco de México? Zacatecas por ejemplo, tiene como importante expectativa de ingresos los 340 dólares mensuales que envía en promedio, cada uno de sus ciudadanos. ¿Qué es más valioso, los 600 millones de dólares que recibieron en el 2007 (aproximadamente el 12 por ciento del PIB de la entidad o el despoblamiento de 42 de sus municipios? ¿Cómo resolverá el gobierno de Amalia García la pronosticada baja de remesas en casi 70 millones de dólares?
Lejos de poner sus barbas a remojar, otras entidades, como Oaxaca celebran el aumento de 800% de las remesas de migrantes en los últimos 12 años, además de ponderar el nada honroso segundo lugar del país a nivel de captación mundial de este recurso Nos gana la India y superamos a Filipinas y China. ¿Le interesa a esta entidad dejar de ser el octavo estado expulsor de mexicanos para situarse en rangos como el de Zacatecas? ¿Qué planes de desarrollo ha presentado para generar internamente los mil 272 millones de dólares en 2007, a costa de la persecución, la vejación y la muerte de muchos oaxaqueños? ¿No le avergüenza a sus gobernantes, tener en la Mixteca el mayor porcentaje de personas de la tercera edad? (el 9.86 por ciento de ancianos mayores de 64 años) ¿Poco más de medio millón de Oaxaqueños en los Estados Unidos –cuyas mujeres hijos y padres viven a expensa del recuerdo y el abandono- no representan una gran pérdida para México?
Para los medios de comunicación, el tema se trata siempre en la tónica de la nota amarillista. ¿Sería oportuno que con la misma vehemencia con la que defienden la urgencia del Congreso para legislar sobre los hidrocarburos, también lo hicieran sobre los migrantes, cuya solución existencial debiera estar en su país y no el extranjero? ¿Será, como dice “Juan Pueblo” que las transnacionales quieren el rancho pero sin ganado?
* Comunicóloga.