MEXICO 2025 REVISITADO
Rafael Mendoza Toro *
El matorral apenas ocultaba al pequeño grupo, quien confiaba que la oscura noche hiciera el resto. A menos de cincuenta metros, la valla lucia intimidante: metálica, de mas de cuatro metros de altura, coronada con alambre de púas, con torreones esporádicos desde donde faros barrían con sus haces de luz la oscuridad; para completar el panorama y acrecentar el miedo, parejas de guardias armados recurrían periódicamente el borde fronterizo. Aunque su situación era vulnerable, el grupo conformado por tres hombres y dos mujeres, decidió tomarse un tiempo hasta conocer el ritmo de los faros y el paso de los guardias. Cuando decidieron llegado el momento, simultáneamente se levantaron y corrieron hacia la valla en fila india. No habían dado diez pasos cuando una explosión los estremeció, como temían habían minas antes de la frontera y debieron pisar una, el mas rezagado yacía en el suelo herido, pero de acuerdo a lo pactado, no se detuvieron y siguieron corriendo, sobre todo que la explosión había alertado a los guardias, quien corrían hacia ellos disparando sus armas. Afortunadamente, como les dijo el coyote, al pie de la verja había una pequeña hendidura por la que se deslizaron; después, unos pocos pasos sobre los charcos de lo que quedaba del Suchiate y finalmente, Guatemala.
Con todo no se detuvieron, siguieron corriendo hasta que las piernas flaquearon y se desplomaron agotados. Momentos después un jeep blanco se detuvo ante ellos y una voz les anunció:
- No teman, están ya a salvo, somos de la misión humanitaria de Naciones Unidas- al tiempo que una pareja descendía y les alcanzaban unas frazadas y un termo de bebida caliente.
- Café –dijo una de las mujeres, saboreando la bebida- ¡hace tanto tiempo que no lo tomaba que casi olvidaba su sabor!
- Como sea, apuraos a subir –repuso una voz femenina- de vez en cuando los guardias disparan hacia acá. Mas vale alejarnos.
Ya en la parte posterior del jeep, los corazones recuperaron su ritmo habitual y el aire dio para poder hablar un poco. La funcionaria de Naciones Unidas, para llevar estadística y abrir conversación preguntó:
- ¿Cuántos habéis originalmente salido?
- Éramos diez al salir de la ciudad de México –contestó el de mayor de edad en el grupo- pero el camino cobró su cuota. El último quedó a pocos metros de la frontera, herido por una mina.
- Naciones Unidas ha señalado que los campos minados son ilegales, pero el gobierno legítimo no nos reconoce competencia.
- Y los mandó al diablo, como a todas las instituciones –tercio el otro hombre, de apariencia joven- Al principio lo aplaudimos, pero después descubrimos lo que implicaba, pero demasiado tarde.
- Si, era ya muy tarde –intervino el primero- Casi todos los apoyamos en al resistencia cuando lo del petróleo, hasta que finalmente el gobierno renunció y Andrés Manuel fue nombrado presidente provisional. Ahí empezó lo peor.
- Mi mamá fue Adelita -apuntó una de las mujeres- y nos parecía que era bueno que todos los que se habían enriquecido y explotado al país ora si recibieran una buena lección…
- Lo malo fue que, a gusto del Presidente, de golpe todos podíamos ser calificados como ricos o traidores y así nos iba. Yo era maestro universitario, pero como hablaba ingles y tenia una maestría en el extranjero, un día dijeron que no era leal a la revolución y me despidieron –indicó el de mayor edad- y aunque decían que “primero los pobres” todo era contraproducente: dizque para proteger la alimentación, fijaban precios máximos ¡y al otro día no se encontraba nada en las tiendas!
- Igual pasó con las nacionalizaciones. Al dueño de la panificadora esa, Andrés Manuel se la tenía jurada, pues decía que había financiado el fraude, así que cuando le nacionalizaron su empresa todos aplaudimos. Lo malo fue que a la semana no se encontraba pan en las tiendas, y así siguió con todas las empresas nacionalizadas. No quedaba mas que buscar en el mercado negro, todo controlado por gente del partido.
- ¿El partido de gobierno? –preguntó la mujer de ONU- ¿El de la Republica legítima o algo así?
- ¿Pos que hay de otro? –contestó con sorna- Cuando cayó el gobierno de Calderón casi todos los panistas fueron encarcelados y los que no, huyeron del país; los priistas luego se afiliaron al gobierno, dizque porque también eran nacionalistas revolucionarios. Por eso la primera reelección salió fácil, casi sin oposición, para la segunda y tercera ya fue candidato único.
- ¡Y ay de quien se opusiera o criticara al presidente! –terció la otra refugiada, que había permanecido callada- siempre aparecía un compló para acusarlo y eliminarlo. Pese a que mi mamá fue adelita, a mi papá que era comunista nunca le cayó el Peje y hasta dejó el partido. Un mal día salió el legítimo con que los comunistas hacían compló contra la patria y empezaron las detenciones, Alejandro Encinas fue el primero. Mi mamá fue a llorarle a tal Martí, que era jefe de la policía secreta pero no le hicieron caso ¡Ni el cadáver para enterrar nos entregaron! –concluyó con un sollozo.
Un incomodo silencio se hizo al interior del jeep, solo roto por los sorbos al café o oraciones muy bajito de quien lloraba a su padre. Después de un rato, la funcionaria de la ONU volvió a hablar.
- Ya muy pronto llegaremos al campo de refugiados, no es muy cómodo pero es temporal. Procuramos que su población nunca rebase el medio millón, aunque con frecuencia nos ganan los flujos. Ya después se les reubicará en algún campo de trabajo más al sur, donde poco a poco podrán rehacer su vida.
- Y a hacer el trabajo que ni los nicas, hondureños o guatemaltecos quieren hacer –apuntó el ex catedrático- pero no importa. Al menos volveremos a tener dinero en la bolsa y, más importante, libertad para gastarlo en lo que queramos; que ya algún día tornaremos a México en otras circunstancias.
- Al parecer no han escuchado las últimas noticias. La radio ha anunciado que ante el vigésimo aniversario del fraude del 2006, el Peje-presidente hará un referendo para aprobar sea su mandato permanente y hereditario- cerró la conversación, con una mueca su anfitriona.
* Nació en el DF en 1952, reside en Aguascalientes desde 1992. Medico cirujano por la UNAM, sin ejercicio lucrativo de la profesión. Desempeñó diversos encargos en la Administración Pública Federal, principalmente en el INEGI y la Secretaria de Programación y Presupuesto. Investigador de los determinantes económicos y sociales en la salud, colaboró en el proyecto “Salud Enfermedad y Muerte en los Altos de Chiapas” en el Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste, y en la investigación publicada en la serie “Necesidades Esenciales: Salud, situación actual y panorama al año 2000”, por la Presidencia de la República y la Ed. Siglo XXI, en 1983.
Militante de la izquierda desde 1968; fue Secretario de Formación Política del Comité Estatal del PRD de 1997 al año 2000. Analista sobre temas políticos y sociales en diversos medios locales, como las revistas Crisol y Tiempo de Aguascalientes y los diarios El Sol del Centro, Página 24 y Aguas; escribe para el suplemento Contextos del diario de circulación nacional Milenio desde el año 2001. Fue coordinador del libro: “Alternancia y transición democrática, la experiencia de Aguascalientes”, editado en el año 2005 por el Senado de la Republica y la Universidad Autónoma de Aguascalientes.