MEXICO: ¿DOS VECES CON LA MISMA PIEDRA?
Víctor Manuel Barceló R. *
Poco a poco se perfila la polémica de fondo, acerca de lo que –sin serlo- se da en llamar “reforma energética”, que en la práctica se convierte en una propuesta gubernamental para buscarle “novios a la señora”, que disfruten sus recursos cuantiosos y le den “respetabilidad” internacional. Eso es lo que, en palabras populares, se pretende con las cinco reformas que el gobierno federal envió al Congreso de la Unión –aunque los diputados nunca recibieron la Ley de Derechos, con propuestas al Régimen Fiscal de PEMEX-.
Dicha empresa es tratada allí, como novia “quedada”, viuda rica, a quien se exacciona, desde el poder –acrecientan la participación de la parestatal en el Presupuesto Nacional del 27% en el 2000 al 45% en el 2007- no dejándole recursos para limpiar o ampliar su ajuar, menos aún para comprar nuevos muebles, lo que le hace aparentar pobreza, miseria estructural. Se pretende su muerte por inanición.
Desde 1973 –si bien recuerdo- el Presidente Echeverría decidió transparentar el manejo de la empresa. Era factible encontrar información: del uso de recursos, de sus inversiones, pagos, uno a uno; sin ocultar el manejo de la institución, que aún era impulsora de crecimiento económico y sostén del social. Horacio Flores de la Peña, Secretario del Patrimonio Nacional, cuidó de mantener invariable esa decisión, misma que pretendía sacar a la luz, nuevos descubrimientos de hidrocarburos, cuando esos veneros dejaran de ser codicia de transnacionales, entonces poderosas y hambrientas de control. De entonces a la fecha, mucho cambia en el entorno petrolero. Vivimos, otra vez, los años previos a la expropiación petrolera de 1938.
Pero veamos que ocurría en esa primera parte de la década de los setenta –siglo XX-. Se perfilaba el fortalecimiento de las empresas paraestatales, agrupadas en la OPEP, bajo el comando inicial de Venezuela y la mirada atenta e interesada de México. El barril de petróleo inicia su primera escalada de precios, de un dólar inicial, hasta cerca de los treinta dólares, en promedio. El imperio, coludido con transnacionales petroleras, debilitan a la Organización y reducen precios. Pero la OPEP sobrevive. México resiste y aún crece.
Al interior de la nación, algunos lustros después, se inicia el ocultamiento de la información petrolera. Se usan eufemismos para hablar de procesos financieros. La corrupción es arma política y factor de colusión económica. El “Diagnóstico Oficial”, con que se inició la nueva polémica es una serie de datos “mágicos” que pretenden demostrar que no hay otro camino para salvar a la empresa, que ponerla de “rogona” ante transnacionales, que saben de extraer “el tesoro” de aguas profundas, y hay que ir por él, cueste lo que cueste.
En paralelo, esperanza de manejo transparente surge del análisis que hizo el Centro de Estudios de Derecho e Investigaciones Parlamentarias, de la Cámara de Diputados, dirigido por un distinguido jurista, de la fracción del PRI y Cenecista. En ese ámbito se califica a las propuestas oficiales, de “inconstitucionales y claramente privatizadoras”. Más adelante, el Dip. Ríos Camarena lee en el Documento de la Cámara que, de aprobarse, “legalizarían la participación del capital privado en las diversas actividades estratégicas de la industria petrolera, en franca trasgresión al mandato de la Constitución Política”.
Recordemos que en su artículo 27, dicha Constitución precisa que: “tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno, sólidos líquidos o gaseosos, o de los minerales radioactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado”. Congruente con ello, el Centro recuerda que, desde los noventa del siglo XX, se cuestiona la constitucionalidad y legalidad de contratos en materia petrolera. Incluso se afirma de daños patrimoniales a PEMEX, afectando la industria petrolera, considerada área estratégica, según la propia Constitución.
Un vistazo a lo que ocurre en Latinoamerica, permite apreciar como la venta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) de Argentina, a REPSOL, por el gobierno de Menen, hizo caer en cartera vencida al país. Colapso del que aún no se repone. Tiene que litigar en tribunales de Washington o Madrid, asuntos relacionados con su territorio. Ocurren situaciones delicadas, también, en Brasil, incluso Venezuela, países que aún no pueden revertir, del todo, el daño causado por decisiones neoliberales, de gobiernos prendidos del denominado “consenso de Washington”, con sus líneas de privatización y entrega de recursos naturales al dominio transnacional. ¿Permitiremos que ocurra algo parecido? ¿Nos estrellaremos, dos veces, con la misma piedra?
* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.