APTITUD NATURAL
Por más insistencia propia o de quienes rodean a un sujeto para que éste logre ser un consumado bailarín clásico, si su cuerpo es obeso, desproporcionado y carece de oído y ritmo musical, jamás logrará su anhelo. Lo mismo sucede con cualquier tipo de actividad en la vida, por ello, además del currículum vitae, los empleadores se apoyan en los exámenes piscométricos para tener un mayor margen de conocimiento acerca de las inclinaciones de quien se asume como administrador, abogado, médico o lo que diga su titulo académico. El caso de nuestros políticos no es una excepción, para dedicarse al ejercicio de dicha actividad es necesario, de inicio, una aptitud natural que implica vocación de servir, interés por el pueblo, seriedad para el desempeño de la función a la cual se ha comprometido y, sobre todo en la época actual de masas, grandes habilidades para comunicarse entre sus pares y con la gente a la cual se supone sirven. Ante la resolución del poder judicial de conceder a los trabajadores la suspensión definitiva de determinados actos vinculados con la compañía de Luz y Fuera del Centro, el titular de la STPS, ha declarado que ningún recurso legal interpuesto o que se intente “echará para atrás en ninguna de sus partes el decreto de disolución del organismo” ¿Cómo se puede entender tal aberración en un Estado que se asume de Derecho?
Una vez concluido el primer acto circense de la obra que podríamos intitular “La mejor manera de esquilmar a los mexicanos que sí producen” y luego de frases poco afortunadas, para pelotear “el costo político del aumento de impuestos”, los legisladores están enfrascados en la discusión del PEF (presupuesto de egresos de la Federación) 2010. ¿Alguno tendrá el valor de asumir la aberración de permitir al secretario de Hacienda, excederse en sus funciones, legislando por encima de todas las leyes, mediante un manual administrativo que propone, dispone y descompone? ¿Por qué desprecian el conocimiento de quienes con claridad profesional y cívica insisten en una verdadera reforma fiscal? ¿Nuestros legisladores sienten algo de vergüenza frente al desafío de ciertos ámbitos de poder, despreciando puntos de acuerdo que son –al decir de un conductor- “como llamadas a misa”? ¿Por qué la pretensión de escudarse en un foro nacional –que costará y disminuirá los exiguos recursos- para asumir una reforma fiscal profesional, en vez de tomar en cuenta todo lo ya expresado por el pueblo?
Y hablando de comunicación, viene a mi mente la costumbre de los ciudadanos griegos quienes, según su mitología, acudían a un recinto sagrado para preguntar a los dioses cuestiones inquietantes. Sin que sepamos el origen de tal asignación, los medios electrónicos, se asumen como el “ónfalos” –centro del universo- y centro cósmico “donde se crea la comunicación entre el mundo de los hombres, el de los muertos y el de los dioses” (Historiador griego Pausanias). Los dueños y conductores del duopolio televisivo y el oligopolio radiofónico ¿Tendrán algún derecho de sangre, derivado de Apolo, para asumirse con la sabiduría de predecir el futuro y ordenar las pautas y acciones a los políticos, el crimen “organizado” y la sociedad en su conjunto? ¿Cuál es la legitimidad de los supuestos manantiales y fuentes de sabiduría que asisten a los comunicadores del moderno émulo del “centro de la tierra” cantado por Píndaro? ¿Será suficiente el mármol blanco y las cascadas y bosques en las que habitan sus propietarios? ¿Porque sus divinidades se abstienen de orientar a los usuarios de su voz concesionada –eminentemente comercial por cierto- respecto de las incongruencias –por decir lo menos- consideradas por muchos como mentiras y manipulación? ¿De que privilegios gozan, las recientes musas para someter, con la ayuda de Eros, a los semi-dioses de la política? Así como ocurrió en Delfos, los modernos oráculos han servido para colonizar, con el pretexto de la defensa del ambiente por ejemplo y, controlar desde sus centros ceremoniales el espíritu de quienes permiten el sometimiento de su conocimiento por las pitonisas –intérpretes del oráculo- las ninfas y todos las pseudo divinidades multifacéticas –de la verdad, la profesión, la medicina, la música etc.- ansiosos de apoderarse de la sabiduría de Pitón, reconocerse como el ideal del hombre imberbe y explotar su supuesta descendencia de Zeus y su hermandad con Artemisa la cazadora virgen.
Desafortunadamente para nuestra sufrida nación, los hombres incapaces de reconocer las limitaciones de sus aptitudes políticas, simplemente se guían por el canto de las sirenas y hablan sin sustento, como el cazador inexperto carente de puntería que apenas logra espantar a los patos, aunque nunca ofrece comida o cuando menos un trofeo que lo distinga. Mucho bien haría a México y a otros tantos países del mundo global, cerrar los falsos oráculos, obligar a los inexactos políticos a dejar de hacer lo que no saben por la carencia de sensibilidad y virtud para el manejo de la “cosa pública” así como por el exceso de soberbia y ambición.
Cuando ello ocurra, las elecciones dejarán de ser un costosísimo gasto, la distancia entre los muchos pobres y los pocos ricos disminuirá, la designación de funcionarios será por méritos y no por conveniencias –de amistad, de grupo o de intereses- la recesión se recordará solo como un fantasma, la verdad será el signo distintivo de los funcionarios, los presidentes y gobernadores evitarán ser destructivos -de organismo y secretarías- los policías serán guardianes del orden y no prepotentes, corruptos o asesinos, los presidentes municipales no caerán en la tentación de organizar escuadrones de la muerte -aun cuando estos se paguen con recursos privados- los responsables de la educación asegurarán más ciudadanos lectores y menos entes tele idiotizados, para propiciar el empleo, el bienestar, la armonía y la riqueza y quizá, solo quizá, la utopía estará más cerca de la realidad.
* Comunicóloga.