México


MÉXICO A LA DERIVA


Víctor Manuel Barceló R. *

La vida nacional se mantiene en situación de alerta máxima. La economía, a pesar de apreciaciones de “salud” que le recetan personeros del gobierno federal, corre en un tobogán imparable. Algunos analistas predicen que podría perder diez puntos en el año que avanza -llegar a -10% el decrecimiento- producto de la recesión, incluso declarada oficialmente. Una apreciación multilateral –Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe, SELA- coloca a México como el de mayor caída, al lado de Argentina, Brasil, Chile y Venezuela. Sin duda la palmaria dependencia del imperio, nos lleva a tales resultados.

Se considera que la planta productiva, existente, estará prácticamente parada o a punto de quebrar en los próximos meses. El campo –los grandes territorios en poder de comuneros y ejidatarios- no ven la suya. Por más que se sientan a “negociar” apoyos con el gobierno, este se hace de la vista gorda. Los movimientos campesinos muestran cansancio en su actuación. No hay liderazgos reales en el campo mexicano. Habrá que construirlos. Esa es tarea prioritaria.

Si queremos ser más ortodoxos, iremos a los indicadores macro. La OCDE tiene una batería de ellos, en que salimos muy mal parados. La competitividad nacional cayó del lugar 30 en el 2000, al 60 en el 2008 –sin el pretexto de la recesión ni la influenza paralizante-. La inversión en infraestructura para investigación y desarrollo crece, apenas, del 0.37% del PIB en el 2000 al 0.47% en el 2006, muy lejos de la recomendación internacional del 2.63%. Ya no digamos del nivel sueco de inversión en estos rubros, que llega al 3.82%.

En la reunión última del G-20 en Londres y como resultado de la gira presidencial por esos rumbos, se consiguieron importantes recursos. Pero no se conoce que estén siendo encausados para recuperar sectores afectados, sobre todo al campo y la mediana y pequeña empresas. Se aplican discriminadamente a algunas de las grandes corporaciones y a la banca, como si de esa manera se subsanaran los problemas del desempleo galopante. Este requiere mucho más que los programas electoreros que se aplican en el campo, que apenas sirven para que las familias no mueran de hambre, pero de rehabilitación de sus tierras y empresas, con programas reales de apoyo, ni sus luces.

Se conoce que una buena parte de esos recursos y de las reservas nacionales, se están subastando para contener la caída del peso. Quizá lo que importe ahora es ir al rescate de las afores, en manos de empresas extranjeras –AIG la principal, en peligro de quiebra-. ¿Qué se está haciendo para evitar, que un colapso de financieras y bancos, que manejan los dineros de los trabajadores para el retiro, provoque una debacle en las pensiones?. Habría que rescatarlas y ponerlas a buen recaudo. ¿Que se maneja en el Congreso con tales fines?.

Nos hemos cansado de reiterar la urgencia de entrar a programas reales de calidad para la enseñanza, desde los niveles primarios hasta la formación superior. Por allí se firmó un programa entre el sindicato mayoritario de maestros y el gobierno federal, que ofrecía avances contundentes en tal materia. A la fecha se conoce de actividades en que se involucran los profesores de los niveles hasta secundaria, pero los resultados aún no se aprecian en la preparación de niños y adolescentes, para la vida, como dicta el Art. 3º Constitucional.

Tal parece que los programas de clase, lo que pretenden es dejar a nivel de amanuenses a la mayoría de la juventud mexicana. Porque si bien los presupuestos para educación están en niveles más o menos de acuerdo con normas internacionales –aprobadas por todos los países en la UNESCO y otros organismos multilaterales- no ocurre lo mismo con educación superior. De ahí que en el Foro Económico Mundial, de 125 países evaluados, el nuestro ocupe el 71 en educación superior y capacitación y el 58 en disponibilidad tecnológica. ¿Así podíamos estar prevenidos con tecnologías e innovación para enfrentar la influenza y hasta salvar al mundo?.

México es la 13ª economía del planeta por su importancia. ¿Cómo podremos salir adelante en la dinámica del nuevo orden mundial, en que nuestro vecino al norte –con el que estamos empeñados, vendidos y entregados- pierde presencia y surge otro centro gravitacional en China?. ¿Qué políticas de gran visión tiene previsto el poder ejecutivo, en discusión al interior del legislativo, para aprovechar la crisis de poder en la Tierra y buscar alianzas con quienes nos corresponde, en Latinoamérica?. ¿Olvidó el poder público que el desarrollo de una nación está marcado por el nivel educativo y el de la ciencia y la tecnología?. ¿Cuál es la determinación sana, para la salud pública y económica del mexicano, que tomarán las clases dominantes para conducir al país por ese nuevo y deslumbrante futuro?

* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.

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